Lo que pasó con Laura

Dicen que todos tenemos un doble en alguna parte…

Yo coincidí con la mía en un café, de vuelta de una noche de farra. Me pareció tan divertido encontrarme una doble que me no pude resistir a quedar con ella de nuevo.
Se llamaba Laura, siempre me estaba hablando de su vida. Al parecer, fue muy diferente a la mía. Su infancia había estado marcada por el abandono, los abusos y no sé cuántos rollos más. Se pasó la niñez peleando con todo y todos, saltando de casa en casa de acogida. Había desarrollado no sé qué trastorno traumático que la impedía relacionarse de forma normal y quería llamar la atención haciéndose la conflictiva, o eso me contó.

Me daba dolor de cabeza, siempre con problemas, se sentía sola… nunca entendí lo que me quería decir con “mendigar cariño”. El caso es que era una tía rara.
Reconozco que si la acogí en un principio fue porque me parecía divertido tener una especie de copia a mi lado y, al final, porque acabé sintiendo algo de lástima por ella.

Laura podía parecerse a mí físicamente, pero en el resto no. Vestía ropa barata, nunca se ponía tacones y no acudía a la peluquería. Era una chica solitaria, ridículamente tímida, impresionable y mojigata. Siempre preocupada por todo y por lo que los demás pensasen de ella. Me costó hacerla parecer una persona casi normal.

La adopté al más puro estilo “My Fair Lady”. Ella, por supuesto, estaba encantada. Es evidente que me veía como una especie de modelo a seguir.

Y es que yo soy parte de una élite exclusiva de lo más IN-. Soy in-novadora, in-creíble, in-cendiaria, in-verosímil… Mi vida era fabulosa cuando la conocí. Una vida lujosa y relajada, un debate entre comprarme un Moschino o unos Manolo Blahnik, elegir qué fiesta es la mejor y cual la chica más popular. Suena fantástico ¿Verdad?¿Quién no querría vivir así? Es lógico que ella quisiese entrar en mi mundo, y yo la dejé, invertí mi valioso tiempo en hacer de ella alguien como yo.
Mi círculo de amistades se revolucionó cuando la presenté. Todos nos confundían continuamente y les encantaba adivinar quién era quién ¡Era genial! Y todas la envidiaban por parecerse tanto a mí. A ella parecía gustarle aquello, incluso de vez en cuando bromeaba y me llamaba “hermanita”.

Realmente ahora creo que se creía algo así como mi gemela, en todo caso, a veces me divertía. Era como ver mi otra cara.

No les caía demasiado bien a mis amigas, pero nos acompañaba porque quería. Nos encantaba meternos con ella, reconozco que alguna siempre se pasaba, pero es que saltaba como un gato ante la mínima, era la monda. El punto es que al final ella siempre le quitaba importancia, nos perdonaba y volvía.

La noche en que todo pasó. Mi amiga Sara había organizado una gran fiesta privada. Había cortado con su último novio así que trajo varias botellas, unos gramos y unos amigos bien dotados para resarcirse.

Un gustazo de los que hay que usar dilatador y mucho lubricante.

No le dijimos nada, como es lógico. Laura era una estrecha y pensamos que necesitaba un poco de acción por su propio bien. Además, jamás se hubiese apuntado voluntariamente, aunque creo que era evidente que fantaseaba con nosotras.
Al principio Laura se puso nerviosa, no nos quedó más remedio que ponerle algo en la bebida para que se dejase hacer. Más tarde, no sé qué le sucedió, se puso a llorar, gritar y quiso escapar. Supusimos que le gustaban estas cosas en plan fuerte, así que le seguimos el juego e intentamos que lo disfrutase.

Vamos a ver, siendo sincera, cualquiera que tuviese dos hombres y dos mujeres entregadas exclusivamente a hacerle todo cuanto le hicimos, disfrutaría. Estoy segura que estuvimos a la altura de las circunstancias.Y sin embargo… se comportó como si lo hiciésemos mal. Se marchó corriendo en cuanto terminamos hecha un mar de lágrimas.

Si es que… de verdad, no sé qué es lo que quería que le hiciésemos. Ya dije que era muy rara, pensé que haría lo de siempre, quitarle importancia y volver.
Me llevé una desagradable sorpresa cuando nos envió a la policía con la historia de que la habíamos violado. Después de lo bien que me porté con ella, de haberle cambiado la vida, me traiciona.

Espero que el cuando el juez vea el vídeo que hicimos aquella noche la condene por denuncia falsa.

 

Texto publicado originalmente en el Taller de escritura creativa nº 38 de Literautas, pulsa aquí para ver las bases del taller y los escritos de otros participantes.

Capucha osito de peluche ¡Para comérselo!

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Hola, ¡Cuanto tiempo! Os tenía un poco abandonados, pero estuve ocupada y todavía no tengo el hábito del blog.

Os cuento un poco, ayer, buscando un posible regalo de cumpleaños DIY para mi pequeño sobrino Julio, me encontré con este interesante artículo en el blog de lemonsqueezyhome

Me gustaría compartir la idea que ha tenido esta blogera y diseñadora , que es realmente adorable. Seguir leyendo